Una vez más vuelvo a mirar la libreta azul que tú me ayudaste a escribir. En la portada tiene un símbolo muy especial para mi, un símbolo que lo significa todo: el mercurio. Alma, cuerpo y espíritu. Conciencia.
Te convertí en música, en poesía. Arte no nato, clandestino, inédito.
Basilio Howard no quería exponer al público el retrato de su buen amigo Dorian porque decía que había puesto demasiado de él mismo en el cuadro. Así me siento más o menos con respecto a mi "obra". Efectivamente, dice mucho de mí. Pero ahora suena falso, como una vida robada de otro. Recuerdos tan lejanos, tan efímeros, tan nublados y a la vez tan vívidos, como un sueño lúcido.
Fuiste el sol de verano. Paz y calor. Luego me quemaste y aún llevo tus marcas. Por eso decidí hundirme en el mar. Azul, frío, solitario y en constante movimiento. Me convertí en mar.